Iglesia de san Mateo

La iglesia de san Mateo, en Lorca, está ubicada en una de las principales vías de la ciudad. Entre la calle Presbítero Emilio García, y el museo de artesanía, junto a la Casa de los Guevara.

La iglesia de san Mateo tiene su origen en una antigua ermita del siglo XVII, situada en lo que actualmente es la plaza de abastos. Dicha ermita se fue ampliando quedando definida a mediados del siglo XVII. A fines del siglo XVIII, hacia 1799, como consecuencia de su estado ruinoso, fue abandonada y demolida, cambiando la sede parroquial al emplazamiento actual.

La iglesia es de estilo Barroco, tiene planta de cruz latina, con tres naves. Cuenta una única portada, la principal. El acceso lateral, en la calle Presbítero Emilio García es a través de una simple puerta, de dos hojas, de forja con dintel y arco de medio punto radiado.

Titularidad: Diócesis de Cartagena.

Grado de Protección: 1-Ent. BIC.

Estilo: Barroco.

Periodo: Mediados del siglo XVIII - Siglo XX.

Arquitectura

Iglesia de tres naves, con capillas abiertas a la nave principal. Posee cabecera rectangular y amplio crucero, cubierto con cúpula sobre tambor y pechinas.

La nave principal se cubre con bóveda de cañón sobre lunetos y las laterales con bóveda de arista.

La decoración interior de los muros es bastante sobria pero muy elegante. Esta enlucida de blanco con sencillos adornos en las pilastras de la nave central que dan paso a las laterales.

Los elementos arquitectónicos tales como los arcos, pilastras, arquitrabes, se resaltan en tono azul, tanto en la nave principal como en las laterales.

También el interior de la cúpula se adorna con líneas geométricas de color azul y dorado, formando una especie de casetones.

La entrada principal se sitúa a los pies de la iglesia, donde se localiza el coro alto.

La decoración exterior destaca por su austeridad. La fachada esta realizada en piedra y tiene forma de arco de triunfo. A ambos lados se proyectan dos torres con campanario, de las cuales se realiza solo una, la otra queda inconclusa.

Un amplio zócalo de piedra recorre todo el perímetro de la iglesia, el resto es de ladrillo. Los aparejos han quedado al descubierto debido a la pobreza de la fábrica del templo que no pudo acometer el enlucido general una vez acabado el edificio.

Destaca la cúpula, de tejas verdes y doradas.

Historia

La zona de Lorca es propensa a los movimientos sísmicos. En el siglo XVII se dieron varios de ellos. Después de los terremotos de 1674, que cesaron el día de San Agustín, la ciudad acordó hacer festivo ese día y levantar una ermita en honor al santo.

La ermita era de una única nave con un pequeño altar. Y se terminó de edificar en 1689.

Poco después se produce la llegada de los jesuitas a la ciudad, los cuales desde el siglo XVI habían estado presentes en esta, de forma intermitente.

En 1713 es cuando por fin deciden fundar una casa y colegio en la ciudad, quedándose allí de forma permanente.

Para facilitarles la labor, el Concejo les cedió como núcleo inicial de su fundación la ermita de San Agustín, situada más o menos donde actualmente se encuentra la casa parroquial de la actual iglesia de San Mateo.

En seguida los jesuitas comenzaron a ampliar la ermita, comenzando por un claustro, amplio y espacioso, conocido hasta hace no mucho como 'La Zona'.

Fue así como surgió la llamada antigua iglesia de San Mateo. Contaba esta con tres naves, cabecera plana, coro y trascoro, además de torre.

De San Mateo el viejo, no subsiste resto alguno. Se sabe que era una de las parroquias más antiguas de Lorca y que se encontraba situada en lo que ahora es plaza de abastos.

Parece ser que el tamaño de este quedó minúsculo para las necesidades de la Orden, por lo que se decidió hacer uno nuevo de mayores dimensiones y acorde con el estilo jesuita.

Por encontrarse totalmente ruinosa, San Mateo, el viejo, cayó en desuso siendo abandonada y por último demolida en 1799. Se cambia entonces la sede parroquial a su actual emplazamiento.

La nueva iglesia de san Mateo, surge pues a mediados del siglo XVIII, por la necesidad de levantar una iglesia acorde a las necesidades de la fundación jesuítica.

Se trataba de un gran espacio diáfano, donde la capilla mayor estaba conectada con las dependencias del colegio y con la residencia de los jesuitas mediante balconcillos al presbiterio y corredores altos sobre las naves laterales, también con balcones y un amplio coro a los pies. La planta y el alzado se han atribuido al fraile jerónimo Fray Pedro de San Agustín, y la dirección de la obra estuvo a cargo del maestro Pedro García Campoy, el cual tenía la dirección de las obras de la Colegiata de San Patricio.

Cuando iba bastante avanzado el perímetro de la iglesia, la Orden fue expulsada de España (1773). Por lo que las obras se detuvieron.

Fue en 1787 cuando se volvió a proseguir con las mismas, de la mano de Jerónimo Martínez de Lara. Se encargó este de levantar las naves laterales y la principal, cubriéndolas. También es de esta época la fachada.

La primera mitad del siglo XIX, significó un auténtico estancamiento en el proceso constructivo, ya que se carece de rentas para continuar con la obra. Por tanto, otro parón, hasta 1868, fecha en que el párroco Vicente Munuera consigue hacerse con fondos para continuar con las obras. Es en ese año cuando se construye la torre con el alarife Francisco Martínez.

Obras

Entre los bienes muebles que alberga el templo, destacan:

El retablo mayor, procede del desamortizado convento de la merced. Fue donado a esta iglesia en 1845 por José Musso Fontes, quien lo adquirió en una subasta. Parece ser obra de Jerónimo Caballero y Francisco Santacruz. La adaptación a su emplazamiento actual es obra del retablista lorquino Blas Latorre. Alberga una bella imagen de la Piedad, conocida como la Virgen de las Angustias, obra de don José Gerique Roig.

En las pechinas de la cúpula, merece ser mencionada la obra del tallista lorquino don Juan Dimas Morales, quien talló sobre ellas los bustos de los cuatro evangelistas.

En la zona del crucero, es de notar en el lado derecho, el retablo de san Mateo, de autor desconocido. Ricamente ornamentado. Rematado en el ático por un lienzo con la Purísima. En la hornacina de la calle central, destaca la escultura de san Mateo Evangelista, de autor desconocido, pero de belleza singular. Siglo XVIII?-XX.

Al otro lado del crucero, el retablo de san José, de autor desconocido. Rematado en el ático por un lienzo de Cristo recogiendo las vestiduras. Obra del siglo XVII. En la hornacina de la calle central, presidiendo el retablo, se halla la figura de san José con el Niño, del escultor Clemente Cantos, siglo XX.

Destacar el cuadro de Muñoz Barberán siglo XX, de 'El Bautismo de Cristo'. También ubicado en el crucero, y próximo al retablo de san José. Y el lienzo de 'La Adoración de los magos', del siglo XVII atribuido a Mateo Ferrer. Ubicado en una de las naves laterales.

En las naves laterales, sobresalen los siguientes retablos:

El retablo de Jesús Nazareno, autor desconocido, siglo XX.

El retablo de Jesús resucitado, autor desconocido, siglo XX.

FUENTE: www.regmurcia.com

Restauración

Tras los terremotos de 2011, el templo parroquial de san Mateo fue sometido a un intenso proceso de restauración.  Aquí puedes consultar el informe de la restauración.

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